agosto 23, 2011

Rodulfo Figueroa y el olvido


Fuente:

RODULFO FIGUEROA Y EL OLVIDO
 
viernes, 18 de junio de 2010
Rodrigo Núñez de León

Del casco sólo queda una corta sección  de habitaciones, hoy habilitada de bodega, la mayor parte de la hacienda “Finca Santiago”, del valle de Cintalapa, en la que nació  (1866) y volvió para terminar sus días (1899) el poeta y médico Rodulfo Figueroa Esquinca, fue destruida hace pocos años por su nuevo propietario en busca de un supuesto tesoro enterrado, y cuando estaban derribando la iglesia de la hacienda los rancheros vecinos lo impidieron, pues allí también estaban los restos de sus propios deudos.
En esas ruinas de la hacienda sólo una placa, ordenada fijar por algún gobierno local en 1983, da fe que efectivamente allí vio su primera y sus últimas luces el que fue por largos años el más conocido y popular de los poetas chiapanecos. A lo lejos permanecen eternas las mismas montañas que Tío Rodulfo describe en su amoroso poemario en tres cantos denominado Olvido,  único libro publicado en vida por su propio autor en la ciudad de  Guatemala.

Fue emocionante conocer a dos parientes del poeta Figueroa los señores Iber Espinoza y Gonzalo Figueroa que viven en dos ranchos, llamados la Esmeralda y la Selva, cercanos y situados en los terrenos de la Finca Santiago, con amabilidad nos atendieron y uno de ellos, don Gonzalo Figueroa, nos permitió conocer las fotografías en las que el padre, la madre y hermanos del poeta nos contemplan desde el pasado. En la que podría ser la última foto tomada en vida del poeta, está sentada a su lado doña Cecilia Esquinca de Figueroa madre del poeta, una señora de gesto y semblante adustos. Don Gonzalo recuerda claramente que Enrique, uno de los hermanos del poeta, fue asesinado en una población cercana, lo que motivó a que sus hermanas vistieran por siempre de negro luctuoso y no abandonaran su encierro en la Finca Santiago, hasta el día en que ya muy ancianas decidieron mudarse para radicar en Tuxtla Gutiérrez y don Gonzalo Figueroa las trasladó, acompañadas con enormes baúles que entre otros efectos personales, se trajeron con ellas los libros, documentos, fotografías y los manuscritos originales de los versos del doctor y ya entonces famoso poeta Figueroa.

Ahora, en recuerdo de mi abuela materna Josefina Marín Aguilar y de su prima la maestra Cecilia Castillo Figueroa, me permito contar que gracias a mi “mamá finita” me enteré de que con su prima y amiga Cecilia, cuando niñas eran llevadas a lomo de tameme hasta la Finca Santiago a la gran fiesta que anualmente ofrecía su propietario a Santiago de Compostela. En mis años de estudiante universitario, como buen chiapaneco platicaba o mejor dicho entrevistaba a doña Josefina Marín; y algunos años después mi jefe, el poeta Jaime Sabines me encomendó reeditar el libro en el que don Amadeo Espinoza publicó los poemas de Rodulfo Figueroa; la orden venía del propio don Juan el gobernador hermano mayor de don Jaime. Me condujo al DF y así  tuve oportunidad de preguntarle a mi abuela si tenía algo nuevo que contarme sobre el que ella llamaba Tío Rodulfo inmediatamente me dijo: “Busca en Tuxtla a mi prima Cecilia, ella es la custodio de todas las cosas de Tío Rodulfo”. Así fue como los baúles de las hermanas del poeta quedaron en la casa de Tía Cecilia, lo sé de cierto porque ella fue quien me regaló una foto retrato del poeta y un ejemplar de la edición guatemalteca del poemario Olvido y lo que andaba yo buscando: fotocopias de poemas inéditos de Tío Rodulfo. Aquellos inéditos se los había ofrecido varios años atrás a su amigo el historiador Fernando Castañón Gamboa, pero él no quiso incluirlos en el libro que publicó con la biografía y poemas inéditos de Rodulfo Figueroa. Los versos que me facilitó la maestra Cecilia pertenecían a una serie denominada por el poeta: “Poemas patrios” algunos ya eran conocidos en las ediciones anteriores, pero los que me dio la maestra no. Si el lectorío quiere conocerlos los puede encontrar en Poemas, Rodulfo Figueroa, colección Libros de Chiapas.

 Para terminar quiero reiterar que tres grandes y desgraciados asuntos han dado muerte sobre muerte al poeta Figueroa. Uno: el progreso destructor de los tuxtlecos que no tienen historia y desprecian la memoria de sus propios paisanos ilustres despojó al parque central de la capital del estado del nombre que tuvo varias décadas: Parque Central Doctor Rodulfo “Figueroa Esquinca”. Dos: El nuevo dueño de la Finca Santiago con su derecho de legítimo propietario la derribó y ya no hay nada que hacer. Tres: El individuo que realizó el último libro sobre y con la obra poética de R. Figueroa E., según cuentan sus familiares no ha devuelto los manuscritos originales y otros documentos del poeta. Por si esto fuera poco, el libro de poemas fue registrado con el derecho de autor a su nombre, o sea que este sujeto puede ser el nuevo dueño de esta parte literaria del patrimonio histórico de todos los chiapanecos y enriquecerse o entrar a la historia por debajo de la alambrada, como el bandido extranjero que registró a su nombre el Himno Nacional Mexicano.

Coloquio de arqueología: guerreros y fortalezas

Fuente:
ANALIZA FORO MILICIA ENTRE CULTURAS PREHISPÁNICAS
Lunes, 22 de Agosto de 2011
*** Comenzó el VI Coloquio de Arqueología, dedicado al tema de la guerra, actividad fundamental para el desarrollo económico, político y territorial de las antiguas civilizaciones
*** Se analizarán temas en torno al armamento, arquitectura militar, indumentaria, campos de batalla y estrategias de combate
La producción, control y distribución de armamento; las tácticas y estrategias; así como la arquitectura militar, principalmente las antiguas fortificaciones de culturas como la maya y mexica, son algunos de los temas abordados durante el VI Coloquio de Arqueología, titulado Guerreros y fortalezas. La guerra en el México Antiguo, inaugurado hoy en el Museo del Templo Mayor.
El foro académico, que continuará hasta el próximo 26 de agosto, es organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), y analizará la importancia de la actividad militar entre las civilizaciones mesoamericanas, como un medio para el desarrollo económico, político y territorial, indicó el arqueólogo Blas Castellón, titular de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA), durante la ceremonia inaugural del coloquio.
“A través de 25 ponencias, dijo, los especialistas abordarán el tema de la guerra desde distintos puntos de vista, algunos apoyados más en la arqueología, otros en datos etnográficos e históricos, y otros más enfocados a temas de tipo religioso, pero todos ellos con la intención de plantear investigaciones originales que aporten algo nuevo a este tema”.
Por su parte, María Teresa García, de la Coordinación Nacional de Arqueología, indicó que en esta ocasión el VI Coloquio de Arqueología está dedicado a la guerra, práctica que estuvo presente como expresión cultural compleja en gran parte de las sociedades antiguas, como la teotihuacana, maya y mexica, tal como lo hacen saber pinturas murales, como las de Bonampak, Chiapas, y de Cacaxtla, Tlaxcala, o las armas y fortificaciones que se conservan hasta nuestros días.
Entre las investigaciones que se presentarán en el foro destaca la del arqueólogo Alejandro Pastrana Cruz, de la DEA, quien se referirá el próximo miércoles a la producción de armas prehispánicas, particularmente al control y distribución de la obsidiana verde entre los mexicas, cuyo material fue esencialmente utilizado como instrumento para la elaboración de las armas, y de otras piezas con bordes filosos que iban incrustadas en varios artefactos bélicos.
“Los mexicas fueron un imperio militar que basó su economía y poderío territorial en las guerras, por eso fue tan importante para ellos el control del único yacimiento de obsidiana verde en el centro de México, conocido como Sierra de las Navajas, que se ubica en el actual estado de Hidalgo, entre las localidades de Pachuca, Tulancingo y San Miguel Regla”, declaró el arqueólogo Pastrana.
“De hecho —añadió— para 1428, Itzcóatl, gobernante de Tenochtitlan, al formar la Triple Alianza con los pueblos de Texcoco y Tlacopan (hoy conocido como Tacuba), estableció tener acceso al área de producción Sierra de las Navajas, y con ello obtener la obsidiana verde que los artesanos —al servicio del Estado— trabajaban para elaborar las armas”.
En este sentido, en el coloquio también se presentarán otras ponencias donde se hablará del uso de algunas armas prehispánicas como el macuahuitl, que en náhuatl significa “garra de águila”, la cual era una espada de madera que en ambos lados llevaba incrustadas navajas de obsidiana.
Dicho artefacto era utilizado por los mexicas como arma ofensiva, según lo establecen las ilustraciones de los códices Mendocino y Xicotepec. Fragmentos de este tipo de objetos se conservan en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
De igual forma, se hablará de armas defensivas, como el escudo o chimalli, del cual también existen algunos ejemplares en el MNA. Estos eran elaborados con carrizo y cuero, o con varas de otate (planta de tallo duro) amarradas, y plumas que se usaban entrelazadas y otras como relleno.
En la ponencia ¿Cetro o emblema de guerra? El Atlatl o Tiradera en Teotihuacan, que se expondrá el jueves por los investigadores Francisco Rivas, de la DEA, y José Antonio Casanova, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), se referirá a dicha arma también conocida como lanzadardos, pieza de madera con un gancho para lanzar flechas a grandes distancias. Se utilizó alrededor de 300 d.C., según estudios hechos a dos de estas piezas que forman parte del acervo del MNA.
Otra de las ponencias que se dictará será la titulada Armas y vestuario entre los guerreros de la montaña en el siglo XVI. Esos belicosos del estado de Guerrero, de la arqueóloga Elizabeth Jiménez, del Centro INAH-Guerrero, quien hablará de dicho tema el próximo jueves.
Asimismo, se expondrán los estudios relacionados con las estrategias militares prehispánicas, como los titulados: La organización militar en las tierras bajas septentrionales mayas hacia el Posclásico Tardío, que expondrá mañana el arqueólogo Eduardo A. Tejeda, de la ENAH.
De igual manera, se dictará la ponencia Estrategia de la frontera tarasco-mexica, por el arqueólogo José Hernández Rivero, del Centro INAH-Estado de México, el próximo viernes. Los Guerreros de Bonampak, es otro de los estudios que se expondrá el miércoles, por los investigadores Isabelle Sophia Pincernin y Alejandro Sheseña Hernández, ambos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas.
En lo que toca a ponencias relacionadas con la arquitectura militar y las principales fortalezas del México antiguo, destacan las investigaciones: Sitios con arquitectura militar en el sur de la Huasteca. Estados de Puebla y Veracruz, del arqueólogo Morrison Limón, de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH, que se expondrá mañana; Cerro El Jumil, una fortaleza prehispánica en el sistema defensivo de Xochicalco, Morelos, que será expuesta el miércoles por los investigadores Mauricio Gálvez y Roberto Israel Fuentes, de la DSA, y Omar García, de la DEA.
Para el jueves 25, se dictará la investigación La fortaleza de Oztuma, Guerrero, que ofrecerán Raúl Arana y Josefina del Carmen Chacón, ambos de la DEA; además, Fortalezas popolocas durante el Posclásico. Tepexi, Cerro Colorado Atenayuca, sur del estado de Puebla, que ofrecerá el próximo viernes la arqueóloga Noemi Castillo, de la DEA.
El Museo de Templo Mayor se ubica en calle Seminario número 8, en el Centro Histórico, Ciudad de México. El horario de desarrollo del VI Coloquio de Arqueología es de lunes a viernes de 10:00 a 14:20 horas. La entrada es gratuita.

Estatua de Rodulfo Figueroa

Fuente:
- Rodulfo Figueroa, homenajeado en una escultura a tamaño natural -
‘REVIVE’ POETA CHIMBOMBO
FIGURÓN histórico. El legado poético y su rica aunque corta trayectoria médica, es recordada en la estatua que, a tamaño natural, se erigió en el parque central de Cintalapa. Foto: ViCC
Darissa Castellanos
Un médico y poeta posará para siempre en el parque de Cintalapa.
Su nombre se lee en cientos de escuelas en Chiapas; igual, identifica a otro grupo de municipios más del estado.
Pero Rodulfo Figueroa hoy “revive” en su tierra natal, Cintalapa, gracias a una estatua en tamaño natural que forma parte de la renovación estética del parque central del municipio que adoptó el apellido del prócer.
La escultura de “tío Rodulfo”, como también se le conoce entre los cintalapanecos, está hecha de cemento aunque pintada de negro.
Debajo tiene inscrito un fragmento de La Zandunga, la poesía más conocida del médico y poeta que murió a la edad de 33 años.
La escultura es la primera parte de esta renovación del parque; a ella se sumarán, en cada rincón, ocho fragmentos de sus poemas.
Asimismo, quien llegue al parque central podrá encontrar lugares para descansar y, si cuentan con un aparato con conexión a Internet, disfrutarán del servicio inalámbrico pues será gratuito.
Cuando el proyecto fue inaugurado el 5 de agosto, se dejó en claro que se hacía por tres razones principales: honrar la memoria del hijo pródigo de Cintalapa, mejorar la calidad de vida de los habitantes del municipio y atraer la mayor cantidad de turismo posible.
Los 33 años de “tío Rodulfo”
Rodulfo Figueroa nació el 4 de agosto de 1866, en un contexto de haciendas, cacicazgos y un estado en reciente federación mexicana.
Por la ausencia de escuelas en su natal Cintalapa, realizó sus estudios en la capital chiapaneca.
Posteriormente se trasladó al Distrito Federal donde comenzó a escribir sus primeros versos, mismos que fueron publicados por revistas como Juventud Literaria de la Ciudad de México y el Mundo Ilustrado.
Al regresar a Chiapas, se trasladó a Guatemala donde se tituló como médico; en esa ocasión recibió un reconocimiento del presidente de ese país por su tesis, la cual abordaba la temática de las vacunas en las zonas indígenas.
A los 33 años regresó a su hacienda, donde murió el 7 de julio de 1899 debido a un tumor cerebral.
Sus obras más reconocidas como Olvido, Pequeños poemas en tres actos, Poesías, Lira chiapaneca, Poesías inéditas y Poesía fueron publicadas póstumamente en Chiapas.
El 6 de enero de 1942 se agregó el apellido de don Rodulfo al nombre del municipio que lo vio nacer, por lo que apareció en el mapa el nombre de Cintalapa de Figueroa.
Así que, a 145 años del nacimiento de Rodulfo Figueroa, un médico y poeta posará para siempre en el parque de Cintalapa.


agosto 21, 2011

Los indígenas nada han obtenido 200 años después de la Independencia

Fuente:
LOS INDÍGENAS NADA HAN OBTENIDO 200 AÑOS DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA: LEÓN-PORTILLA
Juan Carlos Talavera | Cultura
2011-08-20
El escritor Miguel León-Portilla presentó el libro conformado por 27 ensayos. foto: saúl castillo
Los indígenas son la raíz más honda de nuestro ser y forman parte de nuestra civilización histórica, sin embargo no todos lo reconocen así, señaló el historiador Miguel León-Portilla durante la presentación del libro Los indígenas en la Independencia y en la Revolución Mexicana.
Por esa razón, dijo, se necesita una revisión histórica de los beneficios obtenidos por los indígenas como consecuencia de su participación en los movimientos de Independencia y de la Revolución Mexicana.
“Hasta hoy los indígenas viven marginados y en condiciones terribles; incluso puedo asegurar que dos siglos después de realizado el movimiento independentista, la población indígena sigue clamando justicia”, apuntó. Y en su opinión, el inicio del zapatismo moderno “no fue sino el aldabonazo en la conciencia de México donde se decía: entérense que hay indios y somos parte del país”.
El libro, comentó, ofrece diversos ángulos sobre un tema de gran importancia sobre el cual los mexicanos por lo general se olvidan: cuál es la civilización histórica y el presente de los indígenas.
Explicó que “todos somos un poco indígenas desde el momento en que tenemos un gusto por el lenguaje y la comida mexicana, las plantas, los paisajes, las zonas arqueológicas, los museos y toda la cultura que de una u otra forma está relacionada directamente con lo indígena.
El volumen, editado por el Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM se plantea tres preguntas: ¿participaron los indígenas en la Independencia y en la Revolución Mexicana?, ¿por qué lo hicieron? y ¿qué obtuvieron? “Esta es una obra pionera, con 27 ensayos de diferentes autores, que son enriquecedores y ofrecen distintos enfoques, revisados desde las distintas perspectivas, apuntó. No hay la menor duda de que los indígenas participaron en ambos movimientos. Para el primer caso aludió a los escritos del historiador Lucas Alamán, y para el segundo a las fotografías del Archivo Casasola.
Para León Portilla la pregunta es simple: ¿después de estos dos movimientos obtuvieron algo los indígenas? “¡No!, responde en entrevista. No sacaron prácticamente nada. Es cierto que los indios, durante la época colonial, vivían condiciones terribles, con las encomiendas, la privación de tierras y la asistencia a las minas, ser despreciados”; sin embargo, reconoció que hasta 1821 tuvieron reconocimiento jurídico. Después, todo se perdió.
“Hoy tendríamos que ir a la mixteca, a Chiapas o la sierra tarahumara, donde los indígenas viven aún en severas condiciones de marginación. Esto implica que a dos siglos de iniciado el movimiento independentista, la población indígena sigue clamando justicia”, dijo.
INCLUYENTES. Por su parte, la historiadora y directora del IIH de la UNAM, Alicia Mayer, consideró que no es posible hablar de la construcción de un estado democrático sin la participación de los indígenas. “El indígena tiene que estar inserto en un proyecto de estado”, enfatizó.
Explicó que desde su perspectiva, “el panorama de la situación de los indígenas es optimista a futuro, partiendo de que los pueblos indígenas realmente pueden ser integrados al mismo nivel de las capas sociales de nuestro país”.
Y aseguró que voces como la de Miguel León Portilla y de autores que están presentes en el libro son importantes para crear conciencia y para ser transmitidos no sólo a la sociedad en general, sino también a los grupos políticos.
“Ya es hora que los indígenas se hagan notar en la agenda nacional, así que con este volumen nosotros hacemos que a través de la UNAM las voces de los indígenas sean escuchadas, para que su historia sea conocida y que sus problemas actuales sean resueltos”, concluyó.

Museo de Izapa

Fuente:
MUSEO DE IZAPA, CASI UNA REALIDAD
Escrito por Juan Manuel Blanco
SABADO, 20 de AGOSTO de 2011
F
Tapachula.- Integrantes de la Asociación Internacional "The Maya Conservancy", se reunieron con representantes de los sectores empresariales del municipio de Tapachula, así como de Tuxtla Chico y el cónsul de Guatemala en México, Francisco Armando Moreno Cordón, para dar a conocer el proyecto del Museo de Izapa que arrancará en las próximas semanas.
En rueda de prensa la arqueóloga y fundadora de la asociación Mary Lou Ridenger, expresó, "desde hace años tengo el deseo de formar un Museo en Izapa, pero necesitamos el apoyo de los sectores empresariales de Tuxtla Chico y Tapachula, por lo que ya arrancamos el proyecto que traerá muchos beneficios a la región, ya que se espera que deje una derrama económica con la llegada de turistas nacionales", dijo.
Explicó que los empresarios ofrecieron toda la disposición para el proyecto, existe el interés de aportar recursos e ideas, pero no es suficiente ya que se necesitan alrededor de 200 mil dólares, para tener un proyecto sostenible que durará más de 100 años y las sociedades futuras conozcan las riquezas del soconusco a través de este imponente museo.
Indicó que se necesita el apoyo de la sociedad en general para aportar ideas de cómo se creará el Museo de Izapa, pues está considerado como una de las obras más importantes a crearse este 2011, puesto que se pretende crear un Jardín Botánico, Museo del Chocolate, Museo Interactivo para Niños, Museo de Arqueología sobre el Calendario Maya y desarrollo de Izapa en años atrás.
Detalló que se cuenta con un avance significado, el día 12 de agosto se realizó la colocación de la primera piedra de lo que será el Museo Izapa. Mary Lou Ridenger abundó que las personas que apoyen al proyecto sus nombres estarán instituidas en la colocación de la segunda piedra.