septiembre 23, 2011

Fundación de Copoya


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FUNDACIÓN DE COPOYA
Escrito por José Luis Castro
JUEVES, 22 de SEPTIEMBRE de 2011


PUEBLO DE COPOYA FUNDADO EN 1892.

El jueves 21 de mayo de 1835 aparece por primera vez el nombre de Copoya en una parte militar, en que se señala que el federalista Joaquín Miguel Gutiérrez se había replegado y fortificado en la hacienda ganadera de Copoya, en el lugar conocido como “Las Trancas de Copoya” (hoy “Monumento a la Familia Zoque”), sito en el cerro del mismo nombre, para reponerse de la derrota que había sufrido en la plaza de San Cristóbal y poder enfrentarse a las fuerzas del gobierno en la ciudad de Tuxtla.
Al respecto, el historiador Manuel B. Trens, en su Historia de Chiapas, p. 325, nos dice: “Listas ya las tropas de (general) Gil Pérez para atacar a (Joaquín Miguel) Gutiérrez, el día 21 de mayo (de 1835) se efectúo el combate en las Trancas de Copoya, donde fueron derrotadas las fuerzas federalistas después de una hora de encarnizada lucha. En esta acción de armas tomaron participación la compañía de cazadores del Activo de Oaxaca, al mando del teniente coronel Zárate, Payán y Medrano, parte del batallón permanente de Abasalo, al mando del capitán Luis Vidal, varios piquetes de los batallones Activos de Chiapas, encabezados por el teniente coronel Francisco Flores, y la reserva que mandaba don Ignacio Barberena”. Horas después, las fuerzas militares regresan a su Cuartel General en San Cristóbal Las Casas.
El 5 de julio de 1835 regresa a la ciudad de Tuxtla don Joaquín Miguel Gutiérrez y fuerzas a su mando. El 16 de agosto    de   1835,   por   disposición   del   Ayuntamiento tuxtleco, se mandan a sacrificar varias reses de  la hacienda de Copoya para festejar el regreso como gobernador del estado de Chiapas de don Joaquín Miguel Gutiérrez.
Tiempo después, el 8 de junio de 1838, el coronel Ignacio Barberena, comandante militar de la Plaza de Tuxtla, se posesiona del cerro de Copoya y de aquí parte para ir a atacar directamente a las fuerzas del capitán Joaquín Miguel Gutiérrez que se hallaban en la ciudad de Tuxtla (hoy de Gutiérrez). Después de un sangriento enfrentamiento, entre las fuerzas federalistas y centralistas, Joaquín Miguel Gutiérrez cae muerto, víctima de las balas del gobierno centralista.
El lunes 3 de octubre de 1892, el Lic. Emilio Rabasa, gobernador constitucional del estado de Chiapas, promulga el decreto que erige en pueblo, con el nombre de Copoya, a la congregación de familias residentes en la meseta de Copoya, perteneciente a la antiquísima hacienda ganadera de Copoya, en la que existía una ermita dedicada a nuestra Señora del Rosario. Por tal motivo, don Antonio Rancé, jefe Político del Departamento de Tuxtla, acompañado del alcalde tuxtleco don Matías F. Malpica, del síndico municipal, de un ingeniero y una comisión del Ejecutivo, procedió a la demarcación del fundo legal del pueblo, delineándose sus calles y señalándose los lugares en que había de situarse la casa del cabildo, el mercado público, el panteón, el rastro, los paseos y otros edificios públicos.
En 1900 figura en el Segundo Censo de Población, con categoría política de ranchería, con un total de 401 habitantes, de los cuales 214 eran hombres y 187 mujeres.
El primero de febrero de 1921, el gobernador Tiburcio Fernández Ruiz, promulga la Constitución Política del Estado de Chiapas, en ella figuran los pueblos de Copoya y de Terán como delegaciones municipales de Tuxtla.
El 29 de julio de 1922, el general Tiburcio Fernández Ruiz, gobernador constitucional del estado, promulga el decreto de “Resolución de dotación de Ejidos al Pueblo de Copoya”, para constituir su ejido.El 7 de enero de 1931 se transforma en Agencia Municipal.
De 1939 a 1940, durante la administración municipal de don Salvador Morales, se remodela el edificio de la Agencia Municipal. En 1940 figura en el Sexto Censo de Población con categoría política de pueblo, con un total de 674 habitantes, de los cuales 324 eran hombres y 350 mujeres. El 3 de abril de 1940, por resolución presidencial, se dotó al poblado de “Francisco I. Madero” (antes El Zapotal), una superficie de 7 hectáreas, 74 áreas de agostadero y 69 hectáreas, 66 áreas de agostadero para cría de ganado, de la finca “Plan de Copoya” del Gobierno del Estado.
Durante la presidencia municipal del Dr. José Esquinca Aguilar (1953-1955) se construye la primera cancha deportiva.
En 1960, de acuerdo con el Censo General de Población y Vivienda, el pueblo de Copoya tenía un total de 1,077 habitantes, de los cuales 555 eran hombres y 522 mujeres.
BAILE DE LA PLUMA DE GUACAMAYA
El 25 de noviembre de 1976, un grupo de estudiantes de la Escuela Preparatoria del ICACH, encabezados por José Luis Castro Aguilar, Rosa Dalia Espinosa Moreno, Rubí Martínez Cruz, Jorge Humberto Pinto Castellanos y Alba Guadalupe Cruz Sánchez, elaboraron un pequeño “Estudio Monográfico del pueblo de Copoya”, mismo que presentaron al año siguiente al Dr. Valdemar Antonio Rojas López, presidente municipal constitucional de Tuxtla Gutiérrez, en el que se plateaba el cambio de nomenclatura de las calles y la colocación de números oficiales en cada casa, así como la apertura de las calles cerradas, la electrificación total y la introducción  de  agua potable en todo el pueblo, entre otras cosas. Fue de esta manera como se cambiaron los nombres de las calles de Copoya, para facilitar la localización de los domicilios y mejorar la distribución de la correspondencia, tanto de correos como de telégrafos; por tal motivo, el sábado 25 de junio de 1977 se adoptó, en la nomenclatura de sus calles, el mismo sistema de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, conforme los puntos cardinales: Norte, Sur, Este (Oriente) y Oeste (Poniente).
El 27 de abril del 2011, Día de la Iglesia, se celebró la Consagración del Estado de Chiapas a los corazones de Jesús y María Santísima, mediante una magna celebración eucarística en el glorioso Cristo de Copoya. Hubo una gran procesión que partió del Monumento a la Familia Zoque al del Cristo de Copoya, habiendo tenido una participación especial el cantante Emmanuel y Alexander Acha, con música católica. Evento organizado por la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez. Al acto religioso asistieron, aproximadamente, dos mil personas.
El 22 de mayo del 2011, el cabildo tuxtleco nombró, a petición del pueblo, a los CC. Juan Sabines Gutiérrez y Juan Sabines Guerrero como “Hijos Predilectos del Ejido de Copoya”

La Caravana de la paz llega a Guatemala


La Caravana de la paz en Chiapas - 14 de Septiembre de 2011


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La Caravana llega a Guatemala
e increpa a siete naciones

PARIS MARTÍNEZ (@PARIS_MARTINEZ)

 
La Caravana por la Paz en la frontera que divide México y Guatemala. FOTO: Cuartoscuro

Justo cuando el Sol se ocultaba, en punto de las 19:15 horas, la Caravana de Paz cruzó ayer  el Río Suchiate, frontera natural con Guatemala, para posarse sobre suelo del vecino país (aunque sin abandonar las barreras del puente que une ambas naciones), y ahí no sólo formular una petición de perdón a los migrantes latinoamericanos que son vejados en suelo mexicano, en su ruta hacia Estados Unidos, sino también para expresar, en conjunto con las organizaciones del otro margen, exigencias concretas a los gobiernos de Nicaragua, Ecuador, Colombia, Honduras, Argentina y, por supuesto, México y Guatemala.

Más allá de la mitad del puente, cobijado por las víctimas de la violencia provenientes de ambos lados del río, Javier Sicilia, quien encabeza la movilización ciudadana, pidió a los migrantes latinoamericanos “que nos perdonen por no levantar la voz antes, por no tener fuerzas necesarias para detener antes el dolor, ni para impedir los secuestros y asesinatos de los que son sujeto en México”, y afirmó que “es una vergüenza nuestra que aquí (en la frontera con sur) no empiece para ellos y ellas una vida mejor, sino un calvario a manos de bandas de homicidas y de autoridades cómplices”.

“Su dolor –afirmó el poeta–, nos duele y se agrega al de las miles de personas que sufren en nuestro país, en donde vivimos inmersos en un lodo que ha borrado las fronteras entre el Estado y el crimen”, problemática de la cual, dijo, “la impunidad con que opera el Instituto Nacional de Migración es un ejemplo“.

“Hermanos y hermanas –remató–, venimos desde muy lejos, recogiendo dolores, increpando a nuestras autoridades, para pedirles el perdón que, en realidad, debería de pedir nuestro gobierno.”

 
FOTO: PARÍS MATÍNEZ
Los migrantes rezaron y prendieron un veladora para pedir por los suyos.

Reclamo a siete Estados

La ceremonia de bienvenida a la Caravana de Paz, dirigida por el Comité de Unidad Campesina (CUC) de Guatemala, se realizó teniendo como centro un pequeño altar, en el que un cirio iluminaba una modesta reproducción de San Juan Diego arrodillado ante la Virgen de Guadalupe.

Ahí, ante las más de 700 personas reunidas, el dirigente guatemalteco Rafael González, del CUC, restaltó que en su país “se conoce bien de la lucha que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad emprende” y resaltó que, “a pesar de que nos han dividido como pueblos”, debe recordarse el mensaje de nuestro libro sagrado, el Popol Vuh, que dice: ‘Que todos se levanten juntos, que ningún grupo se quede atrás’”.

González, además, fue el encargado de leer las exigencias de lo que él llamó la Caravana Internacional de Paz a distintos gobiernos del subcontinente, empezando por el nicaragüense, al que demandó reconocer y respetar los modelos políticos tradicionales de los grupos indígenas.

Al gobierno de Ecuador se reclamó consultar a las comunidades indias antes de adoptar políticas que las afecten, así como detener la privatización de sus playas y la entrega de los recursos naturales a empresas privadas.

En tanto, al gobierno de Colombia y a las guerrillas que ahí operan se les pidió entablar un diálogo humanitario que termine la guerra fraticida de décadas y a Argentina se demandó reconocer los títulos comunitarios sobre la propiedad de la tierras que habitan.

Al gobierno actual de Honduras, surgido tras un golpe de Estado, se reclamó respeto irrestricto a la cultura, tradiciones y autodeterminación de los pueblos originarios.

Vino entonces la exigencia al Estado guatemalteco, a cuyos “politiqueros” se reclamó no lucrar más con la pobreza del pueblo, en busca de votos y al mexicano que cese el acoso a las comunidades zapatistas, así como a los pueblos de Atenco y Comalapa, además de la cancelación de las concesiones de tierras indígenas a empresas mineras trasnacionales.

“saber que mis hermanos hacen estas salvajadas en nuestro país, me hace sentir humillado“ dijo Julián Lebarón

Basta…

Luego de escuchar el testimonio de Dalila, una migrante que sufrió abuso sexual por parte de un traficante de personas, en su cruce a México, Julián Lebarón, otro de los emblemas del Movimiento por la Paz, que el pasado martes se sumó a la Caravana, aseguró que “saber que mis hermanos hacen estas salvajadas en nuestro país, me hace sentir humillado“, para luego narrar que ya antes, al trabajar en Estados Unidos con migrantes de El Salvador y Honduras, vivió a su lado el secuestro y asesinato de la hermana de uno de ellos, por la que incluso se pagó el rescate.

Vino entonces el pronunciamiento de un  grupo de jóvenes que, por iniciativa propia, leyeron un pronunciamiento en el cual se condena “esta noche neoliberal, en la que la política y el negocio de la muerte rompen el tejido social (…) y en la que quienes se erigen y vanaglorian como dueños de Nuestra América nos han quitado el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, a un trabajop digno y, más aún, el derecho a la vida misma. Hoy decimos ¡Basta! ¡Basta a una guerra falsa!”.

Ellos no fueron, sin embargo, los únicos jóvenes en fijar su postura.

Antes, incluso, de que Sicilia llegara al puente fronterizo, 13 muchachos aguardaban, justo a la mitad del camino, trenzados sus brazos por encima de los hombros, formando un círculo cuyo significado, reveló uno de ellos, era “la unidad”.

Los trece jóvenes, oriundos todos de Suchiate-Ciudad Hidalgo, Chiapas, aguardaron en esa postura hasta que la Caravana de Paz hizo su aparición, en el extremo mexicano. Fue entonces que, sin romper la cadena, avanzaron hasta el lugar donde esperaba el cirio y la imagen religiosa, sobre una sencilla mesa, y ahí se convirtieron en el cinturón que resguardó a los líderes civiles, mexicanos y guatemaltecos, en su encuentro de ayer. Para entonces, el Sol se había ocultado.

Mácula

Cabe destacar que el acto completo hacia el lado guatemalteco no pudo concretarse, debido a la dilación en la entrega de una lista con los nombres de los integrantes del contigente, que ya estaba pactado con el cónsul de aquel país en la Ciudad de México, Héctor Sipac.

Trascendió, además, que al menos 25 personas han presentado problemas estomacales durante el viaje, a causa de la poca resistencica a la variedad de alimentos que, en los distintos puntos de descanso, se han consumido.

La Caravana de Javier Sicilia

La caravana de la paz en Chiapas - 14 de Septiembre de 2011


Fuente:

La Caravana
del Sur

JOSÉ GIL OLMOS
14 DE SEPTIEMBRE DE 2011
ANÁLISIS
La Caravana de Javier Sicilia.

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MÉXICO, D.F. (apro).- Extrañamente, la caravana de la paz que durante 11 días recorrerá 3 mil 500 kilómetros del sur del país, inició de una manera fría en el Distrito Federal y Cuernavaca, quizá por dos factores: apatía y miedo, que juntos han ocasionado un efecto de vacío en algunas plazas de pueblos y ciudades controladas por el crimen organizado, donde los ciudadanos apenas asoman la cabeza para mirar el paso de 14 autobuses donde viajan 600 personas.

La caravana es como una especie de cápsula que lleva en su interior un mensaje de paz en medio de la violencia y la muerte. En los autobuses van familias de víctimas de la guerra contra el crimen organizado y algunas otras que, como la hija de Lucio Cabañas, aún sufren la represión de una guerra más vieja, la que el Estado declaró a los grupos guerrilleros en los años setenta.

También viaja un grupo de migrantes centroamericanos que se ha unido a la causa pacífica del movimiento que encabeza Javier Sicilia y que ha conjuntado a cientos de víctimas que llegan a todas las plazas a contar sus historias.

Es como una pequeña troupe de actores que van narrando sus tragedias particulares y juntas retratan la tragedia nacional por la que cruza el país, que en números se traduce en 50 mil muertos, 10 mil desaparecidos y 3 mil 500 desplazados por la guerra.

Si uno se para a la orilla de la carretera puede ver pasar a 15 autobuses llenos de gente, que al frente y a los costados llevan una paloma de la paz. En el contingente va también un viejo autobús escolar con enormes bocinas, que a veces sirve de templete en los actos o para que los fotógrafos tomen las mejores imágenes desde lo alto del techo.

Serpenteando las carreteras que cruzan valles, sierras y montañas, la caravana de la paz lleva en su interior las historias de injusticia, impunidad, horror y desolación que les han dejado sus muertos y desaparecidos.

Al llegar al sur, esas historias se juntaron con las historias seculares de marginación, pobreza, violencia institucional y olvido.

Son historias que, como en el caso de Guerrero, se funden con las nuevas, creadas por el miedo que en los ciudadanos han instalado los grupos del crimen organizado, que en cuatro años han dejado casi 3 mil muertos y decenas de desaparecidos en la entidad, de acuerdo con el Comité de Muertos, Desaparecidos y Secuestrados del estado.

Todo eso ha perdido el interés para un sector de la prensa mexicana, que absurdamente ha puesto en primer lugar las campañas preelectorales y ha dejado a un lado las consecuencias de la incapacidad e ineficiencia de la clase política nacional, que está más atenta a sus propios intereses que a los de los ciudadanos.

Un claro vacío han creado sobre todo Televisa y Televisión Azteca, totalmente ausentes de la cobertura diaria de la caravana y sus víctimas. No enviaron a uno solo de sus reporteros y apenas se cubren con algunas notas de sus corresponsales en las principales ciudades.

Mientras tanto, algunos diarios dejaron de enviar fotógrafos y reporteros, haciendo un vacío en sus páginas, donde ya no incluyen las historias de quienes han sido víctimas de una guerra absurda que día a día cobra más muertos y desaparecidos.

Curiosamente, en Oaxaca algunos reporteros cuestionaron a Sicilia por la poca difusión de la caravana en los medios, y en una jugada de palabras el poeta reviró: “Ustedes, los medios, son los que deberían responder a esta pregunta: ¿Por qué ya no les interesan las víctimas? ¿Por qué le dedican más espacio a los políticos y no a la gente?”.

La pregunta es un ejercicio de mayéutica, porque al regresar el cuestionamiento hace ver a ciertos medios en su juego perverso de seguir la dinámica de los políticos, los principales responsables de la tragedia nacional y del miedo que ha provocado el crimen organizado.

No es gratuito, entonces, que haya apatía y miedo en muchas plazas por donde ha cruzado la caravana de la paz en su periplo por el sur del país.

Al crear un vacío informativo, estos medios están reproduciendo el clima de terror que han edificado los grupos del crimen organizado, ya que les interesa más destacar la declaración o las notas rojas que la propuesta de paz de este grupo de hombres y mujeres que van recorriendo el país, consolando a otros que como ellos sufren las consecuencias de los errores de la clase política nacional.